PROYECTO DE INVESTIGACIÓN

CUDAP: EXP-UBA Nº 18829/2010 - Res. Nº 2657 /11 (CS)Universidad de Buenos Aires Anexo IV
Comisión Técnica Asesora: HUMANIDADES20020100100312

Unidad Académica: Facultad de Psicología

DIRECTOR: COUREL, RAÚL http://rcourel.blogspot.com.ar/

Sitio de la investigación antecedente: http://psico027.blogspot.com/

Contacto:psico027@gmail.com

Resumen del proyecto:
Se investiga la estructura discursiva de la civilización occidental y la incidencia del psicoanálisis sobre ella.Partiendo de la distinción entre las funciones del habla, la escritura, la escucha y la lectura como actos del sujeto en la estructura topológica del lenguaje, se estudian transformaciones en su ejercicio desde la antigüedad hasta nuestros días. Considerando que el psicoanálisis es una práctica discursiva que emancipa el decir de coerciones inconscientes entendidas como escrituras, se trabaja sobre su distinción de la locura y de la psicosis destacando en ésta la exigencia de un lenguaje reducido a escritura sin equívocos. Se atiende al concepto de que es constitutivo de Occidente un encadenamiento entre el sistema griego de escritura alfabética, la matemática, la filosofía, el principio jurídico de isonomía y la religión cristiana, base sobre la que se construyeron la ciencia moderna y la economía capitalista, en cuya subjetividad Lacan reconoció una psicosis social, presente en formas de exclusión y segregación como las que se encuentran en el tratamiento de lo femíneo, el racismo, la fobia al marginado social, la xenofobia y el rechazo al vínculo analítico propiamente dicho.Se estudian pensamientos contemporáneos producidos en las últimas décadas, a atender en la escritura del psicoanálisis. Se atiende a la práctica analítica en la sociedad actual considerando callejones sin salida que encuentra el sujeto en ella y nuevas lecturas y escrituras al respecto. Se examinan equívocos sobre la locura, el malestar en la cultura y la política, sobre relaciones de la racionalidad con la religión, también sobre relaciones y distinciones entre Reacción Terapéutica Negativa (RTN) y rechazo al psicoanálisis Se examinan problemas en la escritura del psicoanálisis en lengua castellana, el lugar en él de las formalizaciones lógicas y matemáticas y sus relaciones con el lazo social.

Estado actual del conocimiento sobre el tema:
Esta investigación, que examina la inscripción del psicoanálisis en la estructura discursiva de la civilización occidental, parte de la consideración del matema de los cuatro discursos elaborado por Lacan entre 1968 y 1972, que ofrece de ella una presentación condensada, y de desarrollos de historia del lenguaje y del pensamiento, filosofía, teología, literatura, ciencias, lógica y matemáticas que conciernen al lenguaje, sus funciones y sus ejercicios en la sociedad. Nuestra atención a las transformaciones en el ejercicio del lenguaje de la antigüedad a la actualidad partió de la lectura que Lacan hizo de la historia atendiendo a la estructura del lenguaje, particularmente en sus consonancias con desarrollos entre los que referimos especialmente los que siguen. En las últimas décadas los historiadores del lenguaje han subrayado que la escritura fonográfica, transcriptora del habla, no es la única forma de escritura y tampoco la primera (cf. Calvet, 1996: 20). En Radiofonía, Lacan destacaba que “la lingüística permanece adherida al pensamiento de que él (el pensamiento) se comunica con el habla” (Lacan, 1970). Hará notar también que el descubrimiento del inconsciente es el de una escritura que el habla silencia, concepto que conducirá a la topología, que no es fonográfica. “El nudo borromeo es una escritura”, agregará, subrayando que “viene de otra parte que del significante” (Lacan, RSI, 1973: 17 y 162). La función de la topología, especialmente de la nodal, residirá en que las ciencias del lenguaje, por no haber ciencia de la enunciación, no permiten escribir de manera acabada la praxis psicoanalítica, concepto que resume la observación de Lacan de “una correspondencia entre la topología y la práctica” (Lacan, La topología y el tiempo, 21/11/1978).Las investigaciones de E.A. Havelock han destacado las profundas consecuencias sobre la cultura de la aparición del alfabeto griego en el pasaje de la oralidad a la escritura (cf. Havelock, 1963 y 1986). J.P. Vernant ha estudiado la función de la escritura, fonográfica, como elemento fundamental de la paideia griega, que, entre otras funciones, permite fijar el contenido de las leyes y extender su aplicación (Vernant, 1962: 40-41. Ver también Jaegger, 1957: passim). Estos desarrollos participan de la hipótesis de que la incidencia del psicoanálisis en la estructura discursiva de la civilización occidental consiste en una transformación de la sujeción del hablante a coerciones de escritura, procurando dar la extensión correspondiente a la caracterización del síntoma por Lacan en su proposición de que “el síntoma es, en primer lugar, el mutismo en el sujeto que se supone que habla” (Lacan, 1964: 19).Havelock sigue a J. Derrida (Havelock: 1986), que sostiene, en 1967, poco antes de la elaboración del matema de los discursos por Lacan, que Occidente hizo de la escritura una función instrumental del habla, “un portavoz o intérprete de un habla sustraída a la interpretación” (Derrida, 1967: 13). P. Sollers, comentando a Derrida, destacaba que la escritura fonética “esclaviza la escritura a la lengua en general liberándola de cada lengua particular” (Derrida, 1967: IX). El psicoanálisis, tengamos en cuenta, descubre en el inconsciente la escritura de una lengua que no es general sino particular, que Lacan refiere con la expresión “lalengua” (Lacan, 1973: 166). Derrida consideraba que el fonocentrismo degradó el signo escrito atándolo a un significado cuyo valor es el de un logos de cariz teológico. “El signo y la divinidad”, escribía, “tienen el mismo lugar y el mismo momento de nacimiento, la época del signo es esencialmente teológica” (cf. Derrida, 1967: 13 y 20). En la historia del lenguaje las investigaciones hoy ahondan en la subordinación de la escritura al habla como resultado de procesos sociales, económicos y políticos sucedidos en los últimos cuatro milenios (cf. Calvet, 1996: 34 y 49). Lacan, por su parte, había llamado la atención sobre el hecho de que “la letra surgió primero del mercado, que es típicamente un efecto de discurso, antes de que se le ocurriera a nadie usar letras” (Lacan, RSI, 1973: 48). La ubicación por Lacan del sujeto del psicoanálisis en el hacer de la ciencia es parte de una lectura de la historia de Occidente que advierte en ésta continuidades y discontinuidades discursivas. Tras las conexiones de la religión y la teología con la ciencia y la técnica modernas que señalaba A. Kojève (Kojève, El origen cristiano de la ciencia moderna, s.d.), P. Legendre, más recientemente, desarrolló el concepto de que en la construcción de la tecno-ciencia occidental, además del cristianismo, convergen la economía y el derecho, explorando en relación a ello las coincidencias de las nociones jurídica y científica de ley (Legendre, 2006: 32, y passim).Legendre, como antes Derrida, refiere la sujeción de las ciencias a la lógica y a la matemática, así como la de éstas a sus propias condiciones discursivas. Se trata, señala, de las “maneras de saber y de ignorar elaboradas por la civilización”, de las que no se puede salir sin desentrañarlas (Legendre, 2006: 27). Lacan pensaba que el analista no puede eximirse de esta tarea, participando de la idea de A. Koyrée cuando éste decía: “he estado inspirado por la convicción de la unidad del pensamiento humano,… me ha parecido imposible separar, en compartimentos estancos, la historia del pensamiento filosófico y las del pensamiento religioso, del que está impregnado siempre el primero” (Koyrée, 1951: 4). Estos conceptos se distinguen de la perspectiva positivista en la clasificación de las ciencias y son congruentes, además, con la de W.V. Quine cuando advierte que la lógica y la matemática son “protagonistas ambas de una posición central en el sistema total del discurso” (Quine, 1950: 20). Las cuestiones implicadas, en lo que conciernen a las implicaciones del sujeto en el lenguaje, han tenido distintos tratamientos, entre los que nos han interesado especialmente los de A. Badiou, J.C. Milner y J.M. Vapperau. En nuestro trabajo subrayamos el concepto de que la función del habla en la psicología de masas es fundamental para situar la estructura de la segregación y estudiar las implicaciones políticas de diferentes ejercicios del lenguaje, como las que se encuentran en las concepciones políticas, por ejemplo, de Platón y Maquiavelo. El primero en los inicios de Occidente, el segundo en los comienzos del lazo entre la política y el cómputo. (Chabod, 1964; Detienne, 1967; Eggers-Lan, 1995; Jaeger, 1957).Entre los autores cuyos desarrollos son también referencias en esta investigación se cuentan J. Aleman, J. Allouch, A. Badiou, B. Cassin, G. Deleuze, G. Le Gaufey, M. Heidegger, J.A. Miller, J.C. Milner, E. Martinet, G. Pommier, E. Porge, F. Regnault, M. Safouan, J.M. Vappereau y S. Zizek, entre otros. La lista es tanto incompleta como abierta, refleja una diversidad de enfoques y será extendida durante la investigación.

Objetivos e hipótesis de la investigación:
Esta investigación, que avanza sobre problemas delineados en la investigación antecedente (http://psico027.blogspot.com/), interroga sobre efectos y alcances del psicoanálisis sobre la civilización occidental entendida en su estructura discursiva.Se parte del concepto de Lacan, formalizado en el matema de los discursos, de que el psicoanálisis es un discurso nuevo que tiene un lugar en la historia de Occidente. La hipótesis de base se resume en la proposición de que el psicoanálisis produce una transformación en la sujeción del hablante a coerciones de escritura en la actualidad de la civilización occidental. Se reconoce constitutivo de esta última un encadenamiento iniciado en la Grecia clásica entre la afirmación del sistema griego de escritura alfabética, el comienzo de la reflexión matemática, el nacimiento de la filosofía y la inscripción del principio jurídico de isonomía en el funcionamiento político de la sociedad. Sucintamente, se considera que el desarrollo del sistema griego de escritura alfabética ofrecería el más eficaz sistema de extensión del poder de mando del habla en las relaciones sociales, hasta el desarrollo e imposición de la ciencia moderna, extremada contemporáneamente, produciéndose las condiciones en que se inventa el psicoanálisis como una práctica capaz de incidir sobre la sujeción del hablante a coerciones de escritura, resumiéndose esta sujeción en la siguiente proposición: “El síntoma es, en primer lugar, el mutismo en el sujeto que se supone que habla” (Lacan, 1964: 19).
Considerándolo necesario para dar razón suficiente de lo propuesto:
1. Se examinará la estructura discursiva de la civilización occidental focalizando transformaciones en el ejercicio del lenguaje desde la antigüedad hasta la producción de la psicosis social que Lacan reconoció en la subjetividad científica moderna y la invención del psicoanálisis.
2. Teniendo en cuenta la función del sujeto en la estructura topológica del lenguaje, se precisarán:
- Distinciones entre las funciones del habla, la escucha, la escritura y la lectura como actos del sujeto. - Funciones que asumen el habla y la escritura en las transformaciones referidas en el punto 1.
- Papeles que cumplen tales funciones en el psicoanálisis, en las ciencias y en los agrupamientos de masas.
3. En base a lo referido en el punto anterior se estudiarán funciones en el ejercicio del lenguaje utilizando desarrollos matemáticos, lógicos y topológicos (teoría de conjuntos, lógica modificada, teoría de nudos).
4. Se desarrollarán escrituras lógicas y topológicas en psicoanálisis y se precisarán y distinguirán gravitaciones sobre la cura analítica y sobre la lógica, la matemática, la lingüística y otros campos.
5. Considerando continuidades y discontinuidades discursivas en la historia de la civilización occidental se investigarán:
a. La segregación en la concepción política de Platón, cuya razón hace necesaria la expulsión de los poetas para salvar la ciudad, y en la concepción política de Maquiavelo, en la cual la política queda anudada a la guerra.
b. Teniendo en cuenta la función del narcisismo y de la psicología de las masas, posibles nuevas proposiciones acerca de los fundamentos de la política.
c. El tratamiento de lo femíneo, considerando aspectos fenomenológicos y estructurales, desde la antigüedad hasta la escritura psicoanalítica de la sexuación. Se trabajará en discernir la lógica entramada en el campo de sentido en que es aprehendida la diferenciación sexual en distintos momentos culturales. Se considerarán la segregación y la circunscripción de las mujeres en determinados ámbitos como componentes activos en el desarrollo de la civilización contemporánea. Se indagará en las metodologías y acontecimientos sociales a partir de los que emergieron formas de considerar el “otro sexo”.
d. Concepciones del lenguaje en distintos momentos de la historia del pensamiento (e.g. San Agustín, Hobbes, Rousseau, Wittgenstein y otros).
e. La antiphysis como construcción del pensamiento occidental.
f. Impasses en la subjetividad y en el lazo social que se presentan en el tratamiento de la responsabilidad y la protección de derechos por los discursos jurídico, médico y de los derechos humanos en la actualidad, en particular en las cuestiones relativas a la infancia y la adolescencia, y a la locura”.
Temas en 2013:
g. Relaciones en el psicoanálisis entre su escritura y el lazo social.
h. Función de la lógica, la matemática y la literatura en la escritura del psicoanálisis.
i. La topología nodal en el psicoanálisis.
j. Relaciones entre el habla, la escritura, la escucha y la lectura en la obra de Freud anterior a 1900.
k. Oralidad y escritura en pueblos originarios de América.
l. Relaciones entre derechos humanos y derechos de propiedad y herencia.
m. Relaciones del psicoanálisis con instituciones universitarias.
n. Relación entre el habla y la escritura en la política.
o. La segregación, la psicología de masas y la locura en teorías políticas.
p. Relaciones del psicoanálisis con la filosofía y la sofística.
q. Categorías de lo femenino en Occidente.
r. Psicoanálisis y religión: la Reforma protestante en el establecimiento de la ciencia moderna y de la economía capitalista.
s. Función del lazo social en primeras entrevistas e iniciación de tratamientos.
t. Aspectos segregativos en la atención de pacientes provenientes de colectividades consideradas marginales.

Información del proyecto para alumnos de grado practicantes de investigación en 2013:
Se investiga la inscripción del psicoanálisis en la estructura discursiva de la civilización occidental considerando su incidencia sobre la sujeción del hablante a coerciones de escritura.Se estudian transformaciones habidas en el ejercicio del lenguaje desde la antigüedad hasta la actualidad, dando lugar a la producción de la psicosis social que Lacan reconoció como característica de nuestra civilización.Se examinan para ello las funciones del habla, la escucha, la escritura y la lectura como actos del sujeto en el lenguaje y se estudian sus papeles en distintos campos sociales y momentos históricos.Se indaga en impasses de la subjetividad y del lazo social en distintas esferas del saber (religiosas, filosóficas, tecnológicas, jurídicas, médicas, políticas y otras) desde la antigüedad hasta la modernidad actual. Se examinan fundamentos discursivos del psicoanálisis, la religión, la teología, la ciencia moderna y la economía capitalista. Se indaga en categorías de tratamiento de lo femenino Se investigan escrituras lógicas y topológicas en psicoanálisis y sus gravitaciones sobre distintos campos. Considerando la extensión que adquiere el psicoanálisis en la civilización occidental, se estudian relaciones entre los discursos psicoanalítico y universitario.

Metodología:
el método de esta investigación se adecua al trabajo necesario para fundamentar sus hipótesis y cumplir sus objetivos atendiendo a la especificidad del psicoanálisis definido como discurso. Comprende el análisis de textos teóricos y la escritura de los resultados de ese análisis y, si bien trabaja con materialidades discursivas, se distingue tanto de la práctica del psicoanálisis -un discurso que funda un nuevo lazo social- como de los análisis del discurso de carácter lingüístico, socio-linguístico, hermenéutico o semiológico. Aunque se inscribe en el registro de la ciencia, el psicoanálisis no es una ciencia, su práctica no es una investigación y su método no es experimental. Este último se vale de observaciones, registros, experimentos y elaboración de teorías que explican fenómenos de tal modo que pueden teóricamente reproducirse. Explicación y predicción poseen así una misma estructura epistemológica que requiere una equivalencia entre datos empíricos distintos que borra singularidades. En la experiencia de discurso que constituye el psicoanálisis, en cambio, los mecanismos de retroacción y anticipación propios de la formación del sentido en la lógica del significante hacen inviable esa operación, razón por la cual no guardan similitud ni correspondencia con la explicación y predicción propias de las ciencias experimentales. Lacan caracterizó al psicoanálisis como conjetural, subrayando la necesidad de rigor, a la vez que destacó la índole ética, no psicológica, del inconsciente. Subrayemos que la dimensión ética del método interpretativo del psicoanálisis compromete al sujeto con la palabra que empeña al enunciarla. La dimensión ética indica el punto en que el psicoanálisis se articula con la ciencia, destacándose que el sujeto del psicoanálisis es el sujeto de la ciencia y que el psicoanálisis, si bien no es una ciencia, forma parte de su movimiento, haciendo notar que en él “de nuestra posición de sujeto somos siempre responsables”. Este principio cabe a cualquier lectura psicoanalítica y guía metodológicamente nuestro trabajo, que se interesa por el lugar en que se sitúa el sujeto como consecuencia de los enunciados que sostiene.En lo que nos concierne, trabajamos sobre textos y proposiciones a través de comentarios que implican una práctica de lectura que trabaja sobre la literalidad de los textos con el mismo criterio con que Lacan se abocó a la lectura y comentario de los de Freud, coherente con su concepción de la instancia de la letra en el inconsciente. Esta tarea se diferencia de una exégesis que cataloga términos y proposiciones relacionándolos en un sistema de ideas que sutura agujeros de la comprensión, y es coherente con la relación del sujeto con el saber inconsciente y con la disyunción entre el saber y la verdad que el psicoanálisis ha reconocido en su experiencia.El método psicoanalítico nació como método de interpretación de los sueños inspirándose en la comparación de distintas versiones de un mismo texto, como la efectuada por J. F. Champollion al resolver el enigma de los jeroglíficos egipcios estudiando las tres versiones de un mismo texto presentes en la piedra Rosetta. Fue acorde con este método la representación del aparato psíquico por Freud en términos de traducciones o transcripciones, escritura con la que la cura psicoanalítica debía ser también acorde. De este modo, la traducción o transcripción está en los fundamentos del método de la asociación libre y también en el de la elaboración teórica que produce la escritura del psicoanálisis. Es clave del método la singularidad de la lógica que descubrió Freud en el inconsciente y en cuya formulación Lacan avanzó, reconociéndola como razón de las elaboraciones y escrituras que ambos produjeron en más de un siglo de historia del psicoanálisis. Este concepto va de la mano de la subversión del sujeto que produce el descubrimiento freudiano del inconsciente y su dialéctica del deseo, que objetan el empirismo y el supuesto de unidad del sujeto de la psicología.La cuestión metodológica en el psicoanálisis puede ser razonada en términos que proceden tanto de la geometría de la que se vale la óptica como de la topología de la que se vale Lacan. Por este camino el psicoanálisis va más allá de la geometría euclidiana y de Descartes, así como de la razón kantiana, concibiendo el dominio de la razón en sentido freudiano, no reducible a la de la ciencia positiva. Se vale de la lógica y de las matemáticas para producir matemas en una vía de literalización, no de medición, que no tiene lugar en las ciencias experimentales y que tampoco es lingüística sino, como indicamos, topológica. Cabe, entonces, diferenciar la razón desde Freud, según es reconocida por Lacan, su continuador, de aquella a la que se ha circunscrito la subjetividad científica moderna. Hacerlo aproxima al discurso analítico por el sesgo no de tratarlo como un dispositivo psicoterapéutico sino de las condiciones de escritura sin las cuales la misma cura analítica pierde su propiedad.

Observaciones procedimentales:
- El rastreo, selección y fichado de referencias bibliográficas y documentales sigue el criterio de amplitud en la búsqueda y de exigencia de rigor teórico en la selección.
- Se presta especial atención a las cuestiones de traducción. Cuando los textos no están en castellano se procuran los textos originales y se cotejan traducciones y versiones.
- El análisis de textos escritos atiende la literalidad, reconoce el ordenamiento lógico de los conceptos y despeja sus sentidos en los contextos pertinentes de la historia del pensamiento involucrado en cada caso, integrando dimensiones sincrónicas y diacrónicas.
- Para la lectura de los distintos materiales se procuran previamente herramientas específicas de lectura, criterio que explica la referencia en la bibliografía (no exhaustiva) de textos de lógica, de teoría de conjuntos, etc.

Para cumplir los objetivos se lleva a cabo:
Búsqueda, selección y fichado bibliográfico y documental.
Traducción al castellano de materiales en otros idiomas.
Lectura y comentario de escritos.Intercambios de comentarios entre investigadores.
Presentaciones mensuales orales del estado de cada una de las partes de la investigación y presentaciones escritas de cada parte cada 6 meses.
Elaboración y redacción de informes de avances.Elaboración y redacción de escritos para publicaciones.

Antecedentes en la temática:
En el último año tomaron forma las cuestiones que este proyecto propone dilucidar en estudios realizados sobre la función del sujeto del lenguaje en tanto sintomal en lo que concierne al habla y a la escritura. Se reconocieron, en trabajos en elaboración, lazos entre la aparición y afirmación del sistema griego de escritura fonológica completa, los comienzos de la teorización matemática, particularmente la geometría euclidiana, los inicios de la filosofía y la aparición de la isonomía en la política. Al avanzar en la investigación sobre el corte del psicoanálisis en la sociedad de la ciencia moderna y la economía capitalista, se comenzó el examen de investigaciones que relevan el progresivo predominio de la escritura fonológica sobre el ejercicio del habla considerando su instrumentalidad política. Eso condujo a la necesidad de elucidar transformaciones en la relación del sujeto con el habla que condujeron a la salida del discurso en la psicosis social. En este último contexto, con el concepto de que el psicoanálisis es un nuevo lazo social en el que el sujeto lee su compromiso en la escritura asumiendo la dimensión ética y política de su enunciación como bien decir, se reconocieron, considerando el tipo de extensión que adquiere el psicoanálisis en la civilización occidental, indistinciones entre los discursos psicoanalítico y universitario. Ello dio lugar a reflexiones sobre la relación entre los medios y los fines en las inscripciones del psicoanálisis que se revelaron diversas. En proximidad con lo referido, aunque con tratamientos específicos, se iniciaron estudios comparativos sobre los pensamientos políticos de Platón, Maquiavelo, Hobbes y Montesquieu, y nuevos estudios sobre la psicología de las masas de Freud y textos de Lacan considerados complementos de ésta. Se estudiaron también distintos momentos del tratamiento dado a la mujer en la constitución de la civilización occidental: en la poesía épica y en la tragedia en la Grecia antigua y en el Antiguo Testamento, distinguiendo las funciones de madre, esposa, virgen y mujer concupiscente. Se iniciaron comparaciones al respecto entre las religiones judía, griega y cristiana.Se efectuaron primeras exploraciones de los tratamientos jurídicos dados a niños y adolescentes y de aspectos del ordenamiento tutelar de menores e insanos, advirtiendo que éste deriva hacia uno de protección de derechos, reconociéndose impasses en las posiciones del sujeto. Se comenzaron a considerar al respecto reclamos crecientes de tutela de derechos, la criminalización de niños y adolescentes y debates en torno a la eliminación de las internaciones psiquiátricas sin la implementación de tratamientos alternativos.Las distintas tareas, junto al análisis de impasses en el derecho en lo concerniente a responsabilidades jurídicas, también han conducido al propósito de avanzar en precisiones sobre la función del psicoanálisis en la civilización y en desarrollos útiles al respecto, entre ellos lógicos y topológicos. Se produjeron desarrollos sobre el límite, con apoyo en la matemática, para distinguir la función del nombre del padre de la del padre como limitador. Se precisaron relaciones y distinciones entre líder y función paterna. Las nociones de ectopía y atopia se utilizaron en la distinción entre el lugar del analista y la función paterna. También se desarrollaron estudios sobre la relación entre las fórmulas de la sexuación y la teoría de conjuntos. Se estudiaron la homología entre la función del nombre propio respecto al sujeto barrado, y la del Nombre del padre con respecto al A barrado, partiendo de advertir que el nombre propio sustituye como metáfora la nada incontable y que el Nombre del padre es también una sustitución metafórica: un significante que permite contar la nada que la castración es en el Otro barrado.

sábado, 20 de abril de 2013

"Entre cielos e infiernos" (nota periodística), por Raúl Courel.


Ver hoy “El rito”, la película de Bergman de 1969, lleva a pensar no sólo en las notables actuaciones y en el genio del director sino en los infiernos anímicos en que llegan a abismarse los espíritus occidentales. En ese tiempo relucía en la escena del mundo que las almas se refregaran unas a otras, sin atenuantes ni esperanzas, los extremos más degradados y sórdidos de sus existencias. Las reflexiones críticas sobre la índole de la humanidad iban a parar, más pronto que tarde, a la idea de que la conciencia está destinada a la decepción y a no encontrar explicaciones o justificaciones suficientes de sí misma. Debía, entonces, reconocerse irrecusablemente culpable y mórbida.
Era época también de propagación de exaltaciones, excentricidades y manierismos, las distintas formas de expresión de las existencias frustradas, como quería la lectura que hacía de las cosas Ludwig Binswanger en los años 50. Cuatro décadas después, el psicólogo Kenneth Gergen encontraba en todas partes personas desmanteladas por la erosión que la cultura contemporánea ejerce sobre cualquier yo, impidiendo que funcione identificado con uno solo. Antes de eso el cine había ofrecido metáforas del desorden de fragmentos en que llega a perderse la vida en filmes como “La noche de los muertos vivientes”, rodada en 1968 por George Romero.
Las cosas habían llegado a un punto en el que los demonios dejaron de venir desde afuera para hacerlo sólo desde adentro, como en “Alien”, la película de Ridley Scott, pero con el monstruo procediendo de ninguna otra galaxia sino de nuestra propia naturaleza, tal es la metáfora. En 1969 Charles Manson  asesinaba a Sharon Tate, cuyo marido, Roman Polanski, había filmado el año anterior “El bebé de Rosemary”, no por nada comercializado en España con el título de “La semilla del diablo”. Entre sectas satánicas, posesos apocalípticos y exorcismos en que ya nadie creía, el diablo se multiplicaba. En 1975, en una Argentina a punto de precipitarse en el horror, Leonardo Favio hacía su “Nazareno Cruz y el lobo”, quería todavía cifrar alguna ilusión sobre la tragedia del diablo encarnado, a la vez maligno y doliente como parecía ser definitivamente el ser del hombre.
Los entretenidos tejes y manejes, entre olímpicos y versallescos, que trasuntaba a principios del siglo XX “La rebelión de los ángeles”, de Anatole France, eran luchas de pasiones humanas llevadas a la corte divina. Medio siglo después lo maléfico y retorcido no sólo no es supra-terreno, tampoco da razón de sí, es fatalidad sin fundamento ni motivación que la sostenga. De este modo, la perversidad resulta un dato de comienzo, como en “El exorcista” de Friedkin, que no tiene mejor razón de ser que las soluciones finales híper-modernas iniciadas en los campos nazis y en Hiroshima y Nagasaki, y en el exterminio, llevado a cabo en nuestro país por el terrorismo de Estado entre los años 70 y 80, de todos aquellos que eran, o habían sido antes, sospechados de pensar distinto a lo esperado en las alturas. Sin tanto peligro y en terrenos académicos del hemisferio norte, más cerca del cielo por estar más arriba, Chaïm Perelman, circa 1961, se escandalizaba del descontento y rechazo que logran no las ideas poco o nada razonables, como sería de esperar, sino precisamente las más reflexivas y sensatas.
Los nuevos males no ofrecen justificativos. No asistimos a la llegada de ningún anticristo sino a una especie de inherencia del diablo al hombre producido en la avanzada de la civilización. Su conciencia, entonces, se asume insalvablemente culpable de hacer un mundo que se desmorona en el tuétano de su espíritu, o al revés, un espíritu que se desmorona en el tuétano de su mundo, condenado a la incongruencia con todo ideal o proyecto. El final del milenio encarrila globalmente a las sociedades en el cómputo de todos los procesos y de los cabos sueltos también. Responde en eso a la versión actualizada del imperativo kantiano que Lacan, en 1959, formulaba en lenguaje informático con la expresión “Actúa de tal suerte que tu acción siempre pueda ser programada”.
Para reducir la razón pura a puro cómputo nada como “the computing cloud”, uso integrado en internet de hardware y software que almacena, prevé y maneja cuanto dato se puede escribir sobre la tierra. El portento se ha convertido en organon indispensable de la economía, con la particularidad de que se opera a distancia, haciendo que quede bien llamarlo “nube”, un objeto perceptible pero lejano. Que sea visto así lo hace heredero del que imaginaba Bioy Casares en “La invención de Morel”. Como éste, no muestra la digitación de los hilos, de modo que mientras todo el mundo mira al cielo la mano puede estar en el infierno.  
Cuadra con ello una nueva forma de homo politicus. El que se había cultivado en los campos de Maquiavelo y Hobbes, no ajenos del todo al de la fe, sea ésta religiosa o laica, ha refinado su eficacia asentándola sobre la increencia, al tiempo que las ponderaciones morales dejan de alcanzar para torcer ningún recorrido. La increencia, decía Lacan en 1970, es no querer saber nada de la verdad. No se refería a la verdad revelada que enseñan los libros sagrados, por el contrario, la increencia espera todo de la escritura. De allí que se extienda el hablar que contradice sin mosquearse lo que se habló ayer, mientras no esté escrito. Lo hablado es profano porque no se ve, en cambio lo escrito, que sí se ve, parece estar alto en el cielo.
Freud advirtió prontamente que su trabajo no avanzaba por la vía de persuadir a los dioses del cielo, por lo que optó por recurrir a las fuerzas del infierno, como enseña el Flectere si nequeo superos, acheronta movebo, epígrafe de “La interpretación de los sueños”, tomado de Virgilio. Cien años después los analistas hacen legiones, ¿salidas acaso del infierno? Ya no parece. Durante ese tiempo hemos trabajado mucho para que los diablos sean considerados menos amenazantes y elevados de rango, hasta llegar ahora a las alturas donde medio mundo los ve. J.A. Miller últimamente concluyó que la causa real del deseo, según había sido elucidada por el psicoanálisis, finalmente llegó a ocupar un sitial en el cielo, y en su cenit mismo. Mientras otros no vemos allí sino síntomas, él ve otra cosa. Empeñado en la conducción de un barco que lleva multitudes, le son más útiles para orientarse los astros del cielo, que están arriba y a la vista, que las fuerzas del infierno, que están abajo y ocultas.
El nuevo papa sugiere caminar entre los pobres, que son vistos más abajo que arriba. Para dar el ejemplo mantiene en uso sus viejos zapatos negros en vez de adoptar los papales escarpines de raso rojo, más aptos para palacios, que siempre están más arriba que abajo. ¡Cuántas esperanzas despiertan sus gestos!, se escucha en todas partes. Y bien, los gestos, aunque se hagan a ras del suelo, sólo se ven puestos arriba, arriba de otros, es claro. Pastor de ovejas, pescador de almas y capitán de barco, el papa caminará por abajo, que es cosa para ver en lo alto.  
¿Qué si el cielo, en vez de arriba, estuviera abajo? Esa fue la propuesta cristiana: realizar la perfección celestial en la tierra, tarea comenzada, como notó Alexandre Kojève, con la encarnación de Dios mismo en el hijo del hombre. Tanto “la nube” como otros logros relumbrantes  de la inteligencia, entre los que el psicoanálisis aportó lo suyo, han llevado lejos la idea. No obstante, más baja el cielo a la tierra, más difícil se hace distinguirlo del infierno. Tal vez eso no sea malo ni bueno, tal vez los atributos celestiales sean sólo los que se ven arriba, mientras que los infernales sean sólo los que se ven abajo.

                                                                                                                        Buenos Aires, 10-04-2013

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